Marisa Nolasco
Al menos 13 niños y niñas de entre uno y dos años de edad, fueron víctimas de maltrato en el maternal del Instituto Mexicano Madero (IMM) campus Zavaleta, Puebla. La responsable, es la maestra Valeria Largaespada.
Este jueves cinco de noviembre de 2026, un grupo de padres y madres de familia tomó la entrada principal del recinto para denunciar una violenta trama de abusos, descuidos y presunta tortura.
Con la voz quebrada pero firmes en su reclamo, los tutores exigieron la destitución e investigación inmediata de la docente Valeria Largaespada, señalada como la principal agresora, así como de la directora del área de Maternal, Elia Jazmín, a quien acusan directamente de encubrir las agresiones y proteger a la presunta responsable.
“Los dejaban sin comer y los lesionaban”, es el testimonio de Gabriela Galván, madre de Gia, una menor que vive estrés postraimático.
De acuerdo con Maybelline, madre de otra de las pequeñas afectadas, los maltratos habrían ocurrido de manera sistemática durante al menos dos meses, intensificándose a lo largo de octubre.
“Nuestros hijos fueron maltratados y torturados durante dos meses en el Instituto Mexicano Madero. Nuestros niños de año y medio y dos años sufrieron maltrato por parte de la maestra Valeria Largaespada. La titular de español es testigo en este caso y ya declaró ante la Fiscalía General del Estado”, sentenció alarmada Maybelline.
Trascendió que en las declaraciones integradas a la carpeta de investigación ante la Fiscalía General del Estado (FGE), la docente testigo confirmó que los pequeños no solo recibían agresiones físicas, sino que también eran privados de sus alimentos, los cuales terminaban intencionalmente en la basura.
Las agresiones no quedaron solo en palabras; las marcas físicas y psicológicas han dejado huellas profundas en los menores de Maternal. Gabriela, otra de las madres afectadas, relató el drama que vive a diario al ver a su hija sumida en el pánico.
“Se despierta espantada, no quiere ir a la escuela y llora. Las maestras nos decían que es porque estaba en adaptación, pero no. Al menos en cuatro ocasiones llegó con rasguños y el labio reventado”, reveló entre lágrimas.
A pesar de que las lesiones en rostro y cuerpo eran evidentes al momento de recoger a los niños, la directiva del colegio prefirió voltear hacia otro lado.
Según los quejosos, la directora Elia Jazmín solía desestimar los reclamos argumentando que se trataba de “accidentes normales de juego” entre los propios infantes y llegó a cuestionar la veracidad de los hechos bajo el cruel pretexto de que “los niños aún no hablan”.
Los manifestantes recriminaron que la escuela haya cerrado filas para proteger a su personal docente, ignorando por completo la seguridad y la integridad de los infantes. Hasta el momento, la docente acusada continúa laborando en el plantel sin que el IMM haya fijado una postura favorable hacia las familias agraviadas.
Padres de familia advierten que no retirarán el dedo del renglón y exigen que la Fiscalía actúe de manera expedita para que estos actos de violencia contra la infancia no queden impunes.
